El pájaro muerto
Las patas
de alambre, rígidas tenía
Los ojitos
duros, tristes los tenía
Del pecho
brotaba un hilo de sangre
que con sus
plumas bellas ya se confundía.
Su hermoso
canto ya no se oirá más
en las
mañanas frescas desde mi ventana.
¿Qué has
hecho, mi perro?
Él solo
confiado venía a tu cesto
a comer las
migas de pan que has dejado
Ya no lo
veremos volar rama en rama,
cuidar que estés
lejos
y robarte
los granos de arroz que han quedado.
¡Pobre el zorzal!
Su cuerpo
estrujado estuvo atrapado
entre las
manotas de nuestro cachorro
que
persigue ratas, y persigue sapos
y que sin
querer ha matado un pájaro.
Comentarios
Publicar un comentario